Hoy hace 20 años que Goncs y yo decidimos comenzar una andadura que aún nos tiene en el camino. Aprovechando que no había clase, pasamos el día juntos, fuimos a comer al Foster's y cuando se fue al baño le metí una foto (¿un anzuelo?) en la cartera. No había smartphones por entonces (aunque yo ni siquiera tenía móvil)... Fue mi primer San Vicente Mártir, pues hasta 2001 ni siquiera sabía que existía esta festividad en Valencia. 
En 180º se habla de esto, y de todo lo que siguió, claro. ¡Veinte años! Qué mejor manera de celebrarlo que compartir la entrevista que sobre este libro me hizo mi querida Isabel Alamar y que justo salió publicada ayer en Culturamas.
Y supongo que no os costará imaginar quién hizo las fotografías que la ilustran, ¿no? ¡Gracias por tanto!
viernes, 22 de enero de 2021
Entrevista a Elia S. Temporal, por Isabel Alamar
viernes, 11 de diciembre de 2020
Reseña de "180º"
Si habéis leído mis 180º, os gustará esta reseña de José Antonio Olmedo López-Amor. Y si no habéis conseguido aún el libro, sus palabras (párrafos, ríos, mares...) quizás os muevan las ganas de adentraros en su geometría (*). ¡Gracias José Antonio!
Son poemas que han conquistado ya a muchos lectores habituales de poesía, cosa que me llena de satisfacción, pero también se han enganchado a mis versos personas que se dedican a otros menesteres: ¡la misma Marta Hazas lo leyó cuando rodaba el programa Rutas Bizarras y lo recomendó en sus redes sociales! Ojalá estos grados sigan encontrando su cauce, alcancen la temperatura correcta y logren transmitir lo que en indoeuropeo se resumiría con la raíz "deu-2" (bello, bueno, ético, dinámico, fructífero... ¡dinamita!: http://etimologias.dechile.net/?beldad).
(*) El libro lo podéis pedir en cualquier librería (título: 180º;
de Elia S. Temporal, publicado por Lastura) o directamente en la web de la editorial y os lo envían a casa: https://lasturaediciones.com/?product=180o
jueves, 19 de marzo de 2020
Cuarentena y extinción
No sé si en estas semanas en que se ha parado el mundo conseguiremos acabar con el COVID-19, pero ahora más que nunca tenemos muy fácil conseguir que se extinga otro bicho:
¡el piojo!
Que mi conciencia ecologista me perdone, pero sin estos parásitos creo que no se acaba ningún ecosistema… ¿O te imaginas una venganza como la de las abejas? (Si ellas desaparecen va detrás el resto de especies…). Algo me dice que no.¿Cómo acabar con los piojos?
Si absolutamente ninguna cabeza vuelve al cole con habitantes, la cadena de contagio se romperá para siempre. ¿Una utopía? Pon tu grano de arena y aprovecha la cuarentena para revisar bien a tu prole.
Y si no tienes buena vista, sabe que la lendrera es la mejor aliada. Asegúrate hoy —y reincide dentro de unos días— de que no habitan ni piojos ni liendres… y si encuentras a alguien, arremángate y tómatelo con calma, que tiempo no te falta. Ejecútalo con ahínco, porque probablemente sea la última vez que lo hagas (tanto entretiene que no faltará quien lo disfrute: es lo que se cosecha con tanto aburrimiento).P. D.: Hombres y piojos
Porque, vamos a ver, ¿a ti quién te despiojaba en tu infancia? Yo recuerdo a mi madre, sobre todo, y durante los largos veranos también a mi abuela… con ayuda de mi tía y madrina. De mayorcita, que también los he cogido, me he despiojado yo sola. Increíble. Una vez literalmente sola, en un país extranjero donde no sabía ni cómo se decía “lendrera” (de nada me sirvió, porque en toda la ciudad no había y por Internet el envío tardaba demasiado en llegar…). Cuando te escuece todo solo de pensarlo, si el espejo no alcanza para la inspección, bueno es el selfi. Finalmente, encontré el codiciado tesoro en un establecimiento de lo más raro en San Francisco… Vaya, que a los yanquis no les pican los piojos, por lo visto.
Pero hoy, día de San José, rompo una lanza en favor del padre de mis hijos porque, habiendo tantas otras cosas que hacer en casa, he decir que a corresponsabilidad nadie le gana: ni siquiera los que de boquita dicen ser muy feministas le llegan a la suela del zapato. ¡Feliz día, te lo mereces!
viernes, 14 de febrero de 2020
180º
Aprovecho para agradecer la impecable labor editorial de Lidia López Miguel, que confió en este proyecto incluyéndolo en su colección de Mediterráneas. Gracias también a María Teresa Espasa por su magnífico prólogo, y a la Plataforma de Escritoras del Arco Mediterráneo que preside. Y, sobre todo, reitero la dedicatoria de libro:

porque sin sus grados este libro habría quedado congelado
hace quince años
Para mis cinco sobre cero (y entre dos),
porque son la prueba de que lo que vivimos no es solo nuestro


